Este año el carnaval ha sido agotador para mí y corto para mis peques.

Agotador porque papá ha estado fuera y yo no he parado un momento detrás del peque, pues perderle de vista un segundo significa encontrarle encaramado en el sitio menos pensado.

Mientras, mi hija enfurruñada porque no puedo estar por ella, bailar o dejarla ir a su aire. Y cuando ella se enfurruña, se tuerce todo el día.

Y yo, intentando sacar un foto decente en medio del sarao y queriendo gritar por momentos a lo mujer desesperada…

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *